El día de ayer,
se debatió algo muy interesante en muchos medios y redes sociales acerca de la
dependencia que los países pueden tener en fabricantes a la hora de montar
sus infraestructuras de comunicaciones, críticas para un país.
La chispa ha
saltado con una investigación llevada a cabo por un Comité de Investigación del
Congreso de los Estados Unidos, en la que se considera que las empresas ZTE y
Huawei son demasiado sospechosas, y pueden suponer una amenaza
para la seguridad del país. Queremos dejarle claro que, la empresa Huawei
es el segundo fabricante de infraestructuras de telecomunicaciones a nivel
mundial, mientras que ZTE se encuentra en el quinto
puesto de esa lista. Han estado estudiando a las 2 compañías durante los once
últimos meses.
Es muy alarmista
pensar en que los chinos nos pueden espiar, pero el Comité
basa su argumentaciones en que hay un desconocimiento en el funcionamiento
completo del hardware, que los inquieta (puertas traseras…), a lo que hay que
sumar que ninguna de las compañías han querido cooperar en la investigación, ni
tampoco definir su relación con el gobierno chino.
La realidad es
que las soluciones que aportan estas compañías son económicas y
funcionales, mucho más rentables que empezar a montar desde cero todo
el negocio, u optar por soluciones de la competencia, por lo que las empresas
de telecomunicaciones estadounidenses las eligen.
En toda la historia se puede
interpretar un olor a guerra de
intereses, ya que no se habla de procesos de prueba de equipos, y hay
especialistas que pueden llevarlas a cabo, además, se deja la pelota en el
tejado de las compañías chinas, manchando su expediente. En el caso de Huawei,
incluso se ha llegado a decir en medios de comunicación, por parte de
portavoces del Comité, que los
ciudadanos deberían optar por otros fabricantes. También se ha estado
relacionando a la empresa con sobornos, corrupción, y copia.
Por consiguiente, las compañías
chinas han respondido, en el caso de ZTE
apunta a la discriminación en el estudio, al no incluir a otros
fabricantes occidentales. Mientras que, Huawei también manifiesta su
desacuerdo, y que incluso hará daño a los activos en el país de la empresa
(empleados, centros de desarrollo, investigación).
En estos momentos hay una ruptura
entre las empresas ZTE y Cisco,
debido a que a los norteamericanos no les ha gustado que la empresa china haya
estado suministrando equipos al país de Irán (recordemos que EE.UU mantiene un
embargo comercial con Irán), algo absurdo e infantil, pero ellos tendrán sus
buenas razones.

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